Enfoque Informativo

El suave ronroneo que emiten los gatos ablanda a sus dueños, es una forma de conseguir comida y atención. Los gatos también tienen un grito similar al de los bebés, muy difícil de ignorar. Al final, cedemos a sus deseos y necesidades.

El ronroneo de los gatos es una manera de manipular e incluso de dominar a sus dueños y de satisfacer sus felinas necesidades, de sustento tanto a nivel nutritivo como de contacto corporal y afectivo.

El sonido que emite un gato cuando pide comida a su dueño, es una especie de ronroneo mezclado con un elemento de alta frecuencia típico de un maullido, el cual produce en las personas una incómoda sensación de premura.

Algunas personas son indiferentes a los gatos; otras los detestan y se alejan de ellos, y un tercer grupo se declara adicto a «pequeñas obras de arte en movimiento», como denominaba el genial Leonardo Da Vinci a estos animales, que conviven con los seres humanos desde hace miles de años.

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Los científicos han descubierto la razón del sutil pero poderoso influjo de estas criaturas sobre los seres humanos. Un equipo de investigadores de la Universidad de Sussex, en el Reino Unido, ha comprobado que el ronroneo de los gatos es una manera de manipular e incluso de dominar a sus dueños y de satisfacer sus felinas necesidades, de sustento tanto a nivel nutritivo como de contacto corporal y afectivo.

Cuando un gato quiere o necesita alguna cosa de su amo, en lugar de emitir su ronroneo habitual, este animal lanza un grito agudo similar al de los recién nacidos que a los humanos les resulta muy difícil pasar por alto.

La investigadora que ha dirigido el estudio, la doctora Karen McComb, cuenta que el origen de esta peculiar investigación se encuentra en su propio animal de compañía: un gato llamado “Pepo”, que la despertaba por las mañanas con un maullido tan insistente como fastidioso.

Al avanzar en la investigación de ese particular sonido, la doctora McComb comprobó que otras mascotas, de otros dueños de gatos, también les bombardeaban de igual manera con ese característico maullido pedigüeño.

El resultado solía ser el mismo: en lugar de que las echaran de la habitación, las mascotas conseguían la inmensa mayoría de las veces que sus amos se levantaran de la cama y les llenaran su plato o tazón de comida.

Los investigadores adiestraron a un grupo de propietarios de gatos para que grabaran los dos tipos de ronroneo de sus mascotas: por un lado, el normal, al que están habituados, y por otra parte su sonido pedigüeño, que resulta exasperante.

Al progresar en la investigación, comprobaron cómo el ronroneo puede ser de un tipo u otro según lo desee el gato, y que además depende del tamaño, la longitud y la tensión de las cuerdas vocales, del animal que lo emite.

Los investigadores del Reino Unido, un país tradicionalmente respetuoso y amante de los gatos, también descubrieron que “los mininos” aprenden a exagerar el maullido cuando comprueban que este sonido genera una respuesta en los humanos».

Asimismo, «este rasgo comunicativo se desarrolla más en aquellos gatos que tienen una relación más estrecha con sus dueños. Ignoramos lo que los gatos se proponen, pero lo que está claro «es que saben cómo hacerlo y que lo hacen deliberadamente», ha señalado la doctora McComb.

Manipulación

Según este estudio publicado en Current Biology, el sonido que emite un gato cuando pide comida a su dueño, es una especie de ronroneo mezclado con un elemento de alta frecuencia típico de un maullido, el cual produce en las personas una desagradable sensación de urgencia.

Además, aquellas personas que tienen un gato como mascota parecen ser más sensibles a este maullido de pedido. Curiosamente, los gatos que no son alimentados regularmente por una misma persona no producen este particular sonido felino.